Publicado por: Carlos D. Battyán
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Huella Humana

Hoy afrontamos infinidad de cambios, sin habernos acostumbrado aún a los que les precedieron.


Nos desempeñamos en contextos de alta incertidumbre y mayormente, los abordamos con herramientas concebidas para gestionar otros contextos, otros escenarios. Palabras como talento, innovación, empatía, trabajo en equipo y agilidad se han vuelto más cercanas, más familiares entre nosotros. Los ecosistemas cobran cada vez más relevancia y en ellos, se vuelve de suma importancia que nuestros espacios de trabajo se transformen en verdaderos espacios colaborativos.

Internet nos sorprendió con personas compartiendo ’información y contenidos’ con desconocidos, y en muchas instancias sin esperar algo a cambio. Prácticamente todo el saber está hoy a nuestro alcance, en ese espacio virtual al que llamamos nube, con sólo presionar algunas tecleas, a tan sólo un par de clics de distancia de nosotros.

Las Redes Sociales nos deslumbraron con espacios comunes de contacto, de entretenimiento, de conexión, para compartir momentos, emociones y conocimiento. Muchas de ellas se han convertido en espacios colaborativos, en los que los productores y consumidores de contenidos devinieron en nuevas figuras o roles. Se ha convertido en pro-sumidores, término con el que definimos a quienes producen y consumen simultáneamente contenidos.


La transformación de las organizaciones

es consecuencia de la propia transformación de las personas


Estamos reconociendo, y sorprendiéndonos gratamente de los resultados que obtenemos cuando trabajamos juntos, en verdaderos equipos. Estamos dando los primeros pasos en volvernos ágiles y empáticos.

Como no habíamos hecho antes, damos mayor visibilidad al trabajo conjunto, en colaboración. Reconocemos y valoramos que las habilidades blandas consolidan nuestras fortalezas individuales y, colectivamente, las de los equipos de trabajo que integramos. 

La conjunción balanceada de habilidades duras y blandas enriquecen nuestro talento, sustentan nuestros hábitos y modelan nuestro carácter para potenciarse mucho más aún de lo que lo hemos hecho hasta el momento. Comienzan a tomar fuerza en nuestras mentes ideas en las que la palabra competir es reemplazada por la palabra compartir. Y consecuentemente, estamos generando espacios en los que aprendemos a compartir y colaborar.

Las organizaciones están abriéndose a nuevas posibilidades de hacer, de crear, a partir de la co-creación. Instamos a los jefes a volverse líderes, a acompañar a sus colaboradores, a alinearlos con la misión y visión de la organización, a liderar verdaderamente a las personas, para que, consecuentemente podamos concluir que lideran dichas organizaciones.

El contexto que actualmente aún atravesamos por estos días – algunos sufriendo el COVID19 y otros comenzando a re encauzar sus actividades – nos deja una reflexión. Son la colaboración y la co-creación, la consideración del interés colectivo antes que el individual, las facetas en la que debemos enfocarnos, a las que debemos adherir, sumar más voluntades y nuestra participación.


Se abre un contexto hacia ecosistemas

con espacios colaborativos

Estamos comprendiendo el significado y el esfuerzo que significa desconstruir para volver a construir, a construirnos en nuevas áreas y conceptos, o a re convertirnos. Comprender y asumir que los cambios ocurren – que seguirán ocurriendo – y que debemos prepararnos para aceptar que antes o después, llegarán y que, además debemos formarnos para aprender a gestionarlos de la mejor manera posible.

Todos sin excepción, enfrentamos y afrontamos contextos altamente inciertos, complejos, que no podemos gestionar en soledad. Por lo que debemos comprender que es el tiempo de compartir, colaborar y co-crear, de impulsar espacios colaborativos integrales, heterogéneos y participativos. Debemos aprender a desempeñarnos en equipos de trabajo para alcanzar los objetivos que nos planteemos con la colaboración, el aporte y el hacer de todos.

Ello no significa que no aparezcan tensiones entre nosotros, diferencias de apreciaciones y opiniones, ellas aparecerán dado que somos diferentes, no obstante ser muy parecidos. Tenemos tiempos de maduración diferentes, cada uno de nosotros transitamos diferentes etapas en nuestras vidas, por lo que, además también debemos aprender a escuchar, comprender y aceptar, para que seamos escuchados, comprendidos y aceptados. No son tareas sencillas, pero tampoco imposibles. Dependerá de nuestra redisposición, de nuestra empatía.

Huella Humana

Los espacios colaborativos son los ámbitos en los que debemos propiciar todas estas instancias de conexión, acercamiento, reconocimiento y maduración para luego construir conjuntamente. Los seres humanos tenemos, como ningún otro animal en este mundo, la extraordinaria capacidad de transformar el medio en que vivimos, en el que nos desarrollamos. No somos autosuficientes, somos sistemas abiertos que interactuamos con el medio – los ecosistemas – y entre nosotros.

Y esa capacidad transformadora – no siempre beneficiosa, por cierto – también nos transforma, a todos y cada uno de nosotros. Incorporamos el conocimiento, asimilamos las buenas prácticas que otros desarrollan, para potenciar nuestro talento y el de los demás. La comunicación, la innovación, la felicidad y los valores traducidos en acciones nutren a todos quienes participan en los espacios colaborativos, para modificar, crear y validar paradigmas, para volvernos más flexibles y tolerantes.

Mucho pregonamos en lo referido a que el todo debe ser superior a la suma de las partes. Pero en la práctica, en nuestro Hacer colectivo, observamos que poco de ello verdaderamente aplicamos.

HUELLA HUMANA se concibió como un espacio colaborativo, en el que, entusiastas del rol de las personas en todas nuestras organizaciones, unimos nuestros valores para reposicionar a los seres humanos en ecosistemas con espacios colaborativos en los que todos podamos desarrollarnos y crecer.

Estamos transitando nuestra primera versión de HUELLA HUMANA, la más temprana, menos madura, y sabemos que mucho nos resta aún por hacer, pero estos primeros pasos en equipo, conformados como Equipo Motor, nos predisponen a continuar impulsando el Trabajo en Equipo, en co-creación en un verdadero Espacio Colaborativo.


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